¿Por qué no pedir prestado ésto a un epistolario, a mí que tanto me cuesta volver a nombrar las cosas?
Titulina nació el 11 de marzo del 2010 en condiciones de grave prematuridad. Pesaba 1.100 g y estaba en la semana 29 de las 40 de gestación. Si no se actuaba como se actuó en ese momento, Titulina y yo, ambas o cualquiera de las dos, podíamos perder la vida debido a una preeclampsia aguda. Fue un éxito. Titulina NACIO, viva, sana, embolada por ser arrancada de su mamá, y muy chiquita. Fue llevada de urgencia al Materno Infantil de Trinidad donde sus signos vitales, que eran buenos aunque con grandes interrogantes, fueron monitorados en la terapia intensiva neonatal (tin).
No necesitó respirador, comía abundantemente y todo seguía creciendo dentro de los parámetros normales pese al trauma de haber nacido tan temprano. Cuando me recuperé lo suficiente como para ser dada de alta (agonía de 10 días sin poder a ver a mi hija, mientras la presión seguía en el cielo en ese cuarto de la Cruz Roja), me reuní con Max y la Titulina y no me despegué de ese hospital de Trinidad....por...sesenta y cuatro días. El 25 de marzo (día 14 de vida de Titulina) los doctores de la sala deciden que Titulina está bien fuera del peligro inmediato y la transfieren a una incubadora que había recién sido desocupada en la terapia intermedia (possibly due to the death by infection of the previous occupier). Y sí: esa misma noche, a Titulina le sube la fiebre, convulsiona, y sufre una hemorragia en el ventrículo derecho del cerebro. Se había contagiado de una infección hospitalaria.
La hemorragia se detiene y es absorbida por su cuerpo en menos de una semana, la infección es vencida con antibioticos, y el desarrollo de la Titulina continua. En los meses sucesivos, Benedetta supera también una intervención al ojo derecho con terapia laser para parar y reparar la retinopatia del prematuro (rop) que había sido producto del exceso de oxígeno de las incubadoras (aparte que fueron dos meses y pico expuesta al oxígeno, cosa que inevitablemente acarrea consecuencias a nivel de la vista). Las visitas neurológicas en Asunción apuntan a la necesidad de profundizar el estudio del posible daño causado por la hemorragia.
Así, apenas llegamos a Florencia, la inscribí en el sistema de salud italiano y la hice ver por una eminencia de la neurología, que me la insertó completamente gratis en el engranaje del hospital pediátrico Meyer, en el departamento neurológico, justamente una de las áreas por las que ese hospital tiene fama planetaria, para hacerse todos los estudios. Fue en el arco de esos tantos electroencefalogramas y resonancias magnéticas que descubrimos que una de las consecuencias de la hemorragia había sido una epilepsia y uno de los ventrículos del cerebro tapados impidiendo la circulación del liquido cerebral. En los meses Benedetta había acumulado un hidrocéfalo preocupante, que amenazaba con cortarle la vista y hasta matarla, sin hablar del daño que ya había causado dejando sin espacio de desarrollo al cerebro. No se notaba porque había ocurrido después del nacimiento, cuando el cráneo de Bene ya estaba lo suficientemente duro como para no deformarse para nada. Entre mayo y noviembre se controló de la mejor manera posible con fármacos la forma epiléptica que ella sufre, que en esa etapa se manifestaba con un sobresalto cada pocos segundos, como si le corriera electricidad, ocurriendo en clusters de varios sobresaltos, especialmente cuando recién se despertaba o cuando trataba de agarrar cualquier cosa). En noviembre se aprobó la cirugía para ´destapar´ el ventrículo que estaba impidiendo la circulación del líquido cerebral de su cabecita. La intervención se llama tercerventriculocisternostomía.
Inutil es tratar de describir la angustia que se siente como padres ante tanta impotencia, tanto ´destino´, tantas variables sin respuesta a la vista. Vagábamos por los jardines del hospital las tres horas de la operación sintiendo que se detuvo el tiempo y que el hacha se balanceaba detrás de las nubes. Entendía amargamente la agonía de mi hermano y mi cuñada hacía tan poco tiempo, cuando la vida de su tesoro pendía de las manos de los doctores.
A pocos días de habernos dado de alta, Francesco y yo comenzamos a ver los efectos positivos de la operación al cerebro que le hicieron a nuestra hija. Vinieron de a cuentagotas, porque la situación de los ventrículos era, y probablemente seguirá siendo, crítica. Pero vinieron: pequeñísimos pero milagrosísimos progresos. ¡¡¡Titulinaaaaaaaaaaaa!!! De mi parte la misión es toda la estimulacion, terapia musical, visual y corporal que me sea posible. ¿Qué más quiero? A mi lado un ser hermosísimo y sagrado, la fuente de gran parte de mi asombro, que depende alma y cuerpo de mí. ¡¡¡¡He aquí la misión más importante de mi vida!!!! El sistema de salud italiano no solo nos concedió cobertura total de todos los tratamientos, visitas, y la delicada operación, sino que refuerza el proceso con un equipo de fisioterapeutas y ortopédicos increíble, con el cual hay diálogo y un claro sentido de evolución, una sensación de que si descubrimos cómo, todo es posible, para que la Titulina vaya aprendiendo a sentarse y pararse, y relacionarse con los objetos, interactuar mejor con otros, y ojalá un día también a caminar y hablar...y cantar... y bailar, como me prometió una incauta enfermera del materno infantil en el 2010, sin imaginarse lo que ocurría debajo de esos cabellitos... Es por todo ésto que sabía que tenía "sí o sí" que volver a Italia. Y estoy una vez más sintiendo el alivio de haber encontrado la serenidad necesaria para tomar muchas decisiones acertadas, por más que no había cortes limpios, y en todos lados sentía dolor.
Soltando recién ahora un poco la respiración, pido disculpas por el largo tiempo que me tomó compartir todo esto... y no, no hablo de la condición de Benedetta en otros medios sociales... pero mantendré al día personalmente a quien tenga interés por saber como nos va. Las vías del Señor son, después de todo, infinitas.
ANGUISHES/SEASONAL AFFECTIVE DISORDER - S.A.D.
The Clinicalz
Anguishes Ouverture by Francesco Trinipet
S.A.D. Music by Fran Bellucci
Words by Francesco Trinipet and Fran Bellucci
Oh, let's get to the core
before my time runs out and
symptoms of a classic S.A.D. return
you said our lives were quite bizarre
and that awaking demon stars
would never yield a positive result
What season spares
young lovers and their flares?
May swinging moods
carry us flying through!
Whatever Daisy can adore
I'll get and bring right to her door
Pretending to deserve a little more...
Uncompromisingly charmant
while craving sweets i start to chant
a tune of classic (y)early winter S.A.D.
What season spares
young lovers and their flares?
no reasons reach
the shores of Daisy's Beach
You woke my biophiliac nerve
made me flirtatious
so a dirty flamboyance
could take control of me
Even a sunset just for two
before the lazy colors flew
could come to poison hearts in rising pulse
What season spares
young lovers and their flares?
May swinging moods
carry us to the moon
What season spares
young lovers and their flares?
No reasons reach
the shores of Daisy's Beach...