2013/03/09
Estás Ahí
Estás, ahí, un tiempo. En un lugar que no sabés bien cómo describir, que te duele hasta que te digan que te comprenden porque sabés bien que eso, eso es imposible. No tiene sal repetir las mismas frases comunes y aceptadas, tipo y así nomás luego es... aunque tengan una fascinación muy particular y un sorprendente poder anestético. O almenos insisto en que es vulgar quedarse exclusivamente en ellas, no da gusto quedarse con trillados dichitos que describen lo infinito, que en vez de resumir la realidad te rebajan a vos, así que ya no satisfacen. Debidas ecepciones concedidas. Necesitás almenos hacerte preguntas, no darte explicaciones simplistas (o peor, de yedi ñembo sabio) de haragán desinteresado y pila. Callate, qué lo que explicás? Y qué lo que explico yo? Que no cuestionarse es una comodidad vulgar y, para mi insoportable. Qué sé yo, diría alguien. Al mismo tiempo, menos mal que la tragedia y la comedia nos hace raza. Menos mal que nos sabemos sentir identificados. Menos mal que si bien no entendemos todo, ni siquiera lo decente, tenemos características comunes en la inmadurez de nuestra lenta especie, en los defectos psíquicos de esta versión beta que somos de nosotros mismos. Y así con lo poco que entendemos, supuestamente nos ocupamos y tratamos, angá, de trazar un esperanzado sistema de comprensión. Tal vez sea involuntario, celular tipo. O capaz nomás lo ideal sería entender todo y justamente dedicarse a la propia pasión.
Decía, estás ahí, y comprendés conceptualmente que es un trecho del camino que te toca transitar en la niebla pero admitamos que saberlo no necesariamente basta para saltar en una pata. Hablás y ni el eco. La idea de que es un trecho de un camino que contiene tambien trechos soleados es poco consolante cuando pasan mil y despues dos mil días de niebla, pero es la semilla del arbol que te salvará. Esa semilla, la certeza de que la cosa ésta de existir está emocionante porque andá a saber qué va a pasar, es demasiado maravillosa y especial para dejar nomás pasar. Puede que yazca escondida, adentro tuyo... y lo mismo sirve y lo mismo te salva....quién dijo que tenés derecho a ver el crecimiento del tejido?... a veces después de años de repente te despertás y te encontrás el olmo adulto en el patio. Hace falta paciencia, si, si, ya se que es el lado lindo de la pereza. Pero 'vo regale nomá'... cuando se planta una semilla en la tierra, digo, no es que se pueda pretender al día siguiente colgarse de la rama... el arbol para agradecerte salvándote debe ser primero salvado por vos... o almenos su existencia no debería ser amenazada por vos y por tu completa falta de perspectiva.
Decía. Estás ahí. Tus recuerdos se mezclan con tus fantasías, divagás en finales distintos a momentos que estás convencido que viviste, te arremolinás en el acostumbrado detalle inútil recordado a la perfección mientras ves naufragar cosas, personas y momentos que fueron mucho más significativas, pluff, en el oceano del olvido, o allá donde dice Dolina que están todas las bolitas. Y decía, saber que esto no es permanente es una salvación, pero el concepto del tiempo va perdiendo los contornos y a veces sinceramente no te acordás en qué año estamos... pero,
PERO
llega algo, casi siempre - qué? decís, - sí, te respondo, casi siempre, desde lo onírico, llega a salvarte o destruirte, como el brazo terrorífico de Cloverfield que en el último instante atrapa al helicóptero que habría salvado a los protagonistas.
Y la buena noticia es que desde ahí donde estás lo vas a saber reconocer.
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